Movilizaciones secundarias por el derecho a la movilidad.

Una de las demandas exigidas por el actual movimiento de estudiantes secundarios es la extensión de la TNE (tarjeta de transporte a valores reducidos) los 365 días del año. Esta es una demanda contra la exclusión de la ciudad.

En el sector sur de San Bernardo, Romina debe tomar un taxi o colectivo para ir de compras al supermercado. No es un asunto exclusivo de comodidad, sino se torna – en términos prácticos – en la única posibilidad de movilidad para Romina, de 54 años y trabajadora de un call center en el centro de Santiago. El Transantiago eliminó los antiguos recorridos que conectaban su población con el centro de la comuna, limitándolos a una tan mínima frecuencia que “nunca se sabe cuando pasará” (el bus). Los primeros días del nuevo plan de transporte fueron caóticos, Romina y sus vecinos se vieron de pronto aislados. Tuvieron que organizarse y manifestarse para obtener la reposición de la conectividad al centro de la ciudad, y lo lograron luego de dos semanas de manifestaciones y reuniones. Se dispuso de un bus expreso que corre en las horas peak, temprano en la mañana y en la tarde: perfecto para ir al trabajo. Con estos nuevos recorridos impuestos por la emergencia se arriba en raudos 40 minutos a la Estación Los Héroes, se viaja con escasas interrupciones por la autopista. Pero sólo de lunes a viernes, sólo para ir a trabajar.

La movilidad es un problema sólo cuando las personas deben viajar al trabajo o los estudios. Éste es justamente el paradigma que gobierna la planificación del transporte. Es como si la necesidad de movilidad de la población se agotara en cumplir sólo estas funciones. La gente no compra ni va de paseo, cualquier necesidad no “productiva” es superflua. Viajar por la ciudad para visitar amistades o recorrer un parque, o simplemente ir de compras lejos de su barrio no tendría sentido.

Los estudiantes secundarios movilizados por medio de paros y tomas en estos días de junio demandan la extensión del uso de la Tarjeta del Estudiante para todos los días del año, demandan en definitiva el derecho a la movilidad. La movilidad como recurso para constituirse como sujeto y habitante pleno de la ciudad. Los estudiantes son un segmento que carecen de recursos propios, reducir el costo de su movilidad es abrir la experiencia de los jóvenes a la vida urbana, diversa y en permanente transformación. Ir a tocatas, fiestas, encuentros de amigos, museos, finalmente poder salir de sus barrios y conocer y experimentar la ciudad que abren los mundos restringidos de sus residencias y entornos inmediatos se torna en un recurso contra la exclusión, en un recurso para democratizar la ciudad y en el fondo, nuestra sociedad.

Los estudiantes han expresado una necesidad que el mundo tecnocrático inadvierte o simplemente no logra comprender. Atosigados por un economicismo simple y sus indicadores macros que poco tienen que ver con la experiencia de los sujetos de carne y hueso, no logran percibir que integrarse a la sociedad y sus ciudades, significa también experimentarlas a través de la movilidad.

© foto Luis Iturra

 

Quizás te interese leer...