Foto gentileza: Jorge Sánchez /GAM

Hace pocos días tuvimos la oportunidad de ver en vivo al ex-vocalista de los Talking Heads, David Byrne. Sin embargo (y aunque a muchos de nosotros nos hubiera gustado) no fue para escucharlo interpretar “Psycho Killer” u otro de sus éxitos, sino que exponiendo interesantes reflexiones sobre nuestros modelos de ciudad y la necesidad de nuevas soluciones. Esto sucedió el sábado 16 de julio recién pasado en el Centro Cultural Gabriela Mistral durante el encuentro “Ciudades, bicicletas y el futuro de la movilidad. Una conversación para evolucionar”.

La presencia del connotado músico que además es escritor, venía acompañada del reciente lanzamiento de su libro Diarios de bicicleta, en el que relata recorridos por distintas ciudades del mundo. Lo interesante de sus crónicas, junto con llevarnos por los rincones de Estambul, Nueva York, Buenos Aires o Berlín, es que además nos permiten pedalear con facilidad a través de temáticas urbanas más amplias.

En la presentación Byrne compartió varias de las ideas presentes en su libro, principalmente una perspectiva crítica para con aquel modelo de ciudad automóvil-centrista que actualmente estaría desnudando su inviabilidad ambiental y social, pero que en su momento fue perfecto para que la General Motors alcanzara su apogeo.

Apoyado en imágenes, hace notar una serie de coincidencias presentes en los imaginarios del pasado con respecto a cuál sería la ciudad del futuro. Se repiten los altos edificios simétricamente distribuidos, autopistas que lo cubren casi todo y, por último, algo que debería hacernos más ruido: la ausencia de personas.

Para Byrne la vida organizada en función del automóvil no es viable. Bajo ese modelo los habitantes de los suburbios terminan siendo prisioneros y la dependencia del automóvil estaría cubriendo a la ciudad con autopistas y otras dead zones donde nada ocurre y nadie se encuentra con el otro. En ese marco, su libro como su exposición nos dejó claro que desde la bicicleta se pueden ver y experimentar cosas que desde el automóvil no existen. Y es en esa relación más cercana con la ciudad donde actualmente deberíamos buscar nuevas soluciones para sus dilemas.

En el foro participaron también Claudio Olivares, de la organización Arriba de la Chancha, Lake Sagaris, de Ciudad Viva y Patricio Fernández, director del semanario The Clinic. El primero de ellos reflexionó acerca de “Lo bello de pedalear”, dando cuenta de las numerosas ventajas de la bicicleta con respecto al automóvil, destacando la diversidad social que se manifiesta en su uso y que se trata de ciudadan@s. Lake Safaris hizo hincapié en que la ciudad es una construcción colectiva en donde sus habitantes deberían ser los protagonistas y no sus automóviles. Y por último, Fernández sentenció que hablar desde la bicicleta es hablar de política. En ese sentido, para él la emergencia de la bicicleta también estaría enmarcada en el malestar de las movilizaciones que en los últimos meses se han sucedido en el país (Hidroaysén, educación, matrimonio homosexual, etc.)

La sensación que queda es el cuestionamiento a lo que se entiende por desarrollo: “un desarrollo al que parece que se puede llegar mejor en bicicleta que arriba de un Fórmula 1”.

 

 

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