Santiago está en permanente transformación como ciudad y también como un conjunto de imaginarios en tensión, en ese contexto la fotografía parece haberse instalado en una herramienta muy potente para capturar de alguna manera fragmentos de esa realidad en constante cambio.

Susan Sontag señalaba que “el atractivo de las fotografías, el señorío que ejercen en nosotros, consiste en que al mismo tiempo nos ofrecen una relación experta con el mundo y una aceptación promiscua del mundo”.
En ese sentido es cierto que la imagen fotográfica tiene la rotunda capacidad de seleccionar un espacio/tiempo determinado para un posterior análisis, pero a la vez en su democrático ejercicio permite la proliferación de imágenes/imaginarios que son capturados por disímiles observadores, más aún en el actual contexto en que las redes de información nos permiten poner nuevamente en movimiento las fotografías cuando son lanzadas a las redes sociales.

Así la fotografía, que en principio congela un momento de la ciudad o una experiencia determinada, vuelve a estar en movimiento cuando es puesta en circulación virtual permitiendo así su examen y reflexión por observadores de otras ciudades, espacios y tiempos.

La reflexión anterior surgió a partir de dos fotografías relacionadas con el tema de la Movilidad Cotidiana Urbana que tomé en Santiago y que posteriormente fueron publicadas por el sitio de la BBC Mundo en un espacio especialmente destinado a los lectores del conocido medio electrónico.

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